martes, 10 de junio de 2008

LA HUELGA QUE AFECTÓ AL CIUDADANO MEDIO

Hace una semana empezaron a vararse en caladeros y puertos las flotas pesqueras de nuestro país en pos de una solución a su ya de por sí precaria situación laboral y económica. La subida del Bien Sumo (o sea, el oro negro, es decir, el petróleo), ese del que depende la estabilidad económica del orbe, ha provocado el desabastecimiento de pescados en nuestro país. Como el crudo afecta a tantos sectores, poco después se manifestaron taxistas y agricultores y ahora piden parte en el pastel presupuestario (el de todos) los camioneros. Y más habrán de venir.

Es comprensible que, en situaciones de injusticia laboral, los trabajadores busquen ampararse en el derecho a huelga tal y como contempla el artículo 28.2 de la Constitución Española, que de hecho está ahí para velar por sus intereses y por los de todos los españoles. El endémico problema de nuestro país es no saber cómo salir del atolladero sin que nadie se vea perjudicado en la negociación. Entiendo la necesidad democrática del derecho a huelga, pero no veo el porqué de que éste mismo choque con las libertades del resto de ciudadanos. Como siempre, las clases medias son las más perjudicadas.

Así pues camioneros, pescadores y los que habrán de venir han paralizado el país. Desde ayer la capital de España es un caos circulatorio, las fronteras un muro infranqueable de kilómetros de atasco con piquetes, mientras que supermercados y gasolineras se tornan en un bunker de abastecimiento que se agota para el ciudadano medio. Como si ya no tuviéramos todos suficiente con la crisis que el Sr. Rodríguez se niega a aceptar.

Desde el Gobierno se nos pide “paciencia”, desde las calles que aparquemos nuestros coches, o los destrozan. Desde la M-40 directamente es imposible ir a trabajar y la frontera con Francia se ha convertido en una despensa de bienes primarios en putrefacción ante la atónita mirada de quiénes han de sentarse a arreglar la situación. Y el ciudadano ante la vorágine se encuentra en medio, atrapado entre espada y pared, entre dos muros que se acercan desafiantes, entre dos fuerzas mayores que pugnan por su pervivencia. Una injusticia sempiterna que sufren siempre los que no arman jaleo.

Ya está bien de pedir por uno mismo, ya está bien de afectar a los demás. Olvidémonos de salir a la palestra por unos pocos y perjudicando así a los demás, pues el petróleo y tantas otras miles de quejas son parte de la reivindicación de la sociedad en su conjunto y no de los elegidos por la libre asociación. En España hacen falta más que huelgas para que cambien las cosas y yo propongo el trabajo por una sociedad mejor y más sensata, esa que tanto PP y PSOE tienen abandonada desde hace tiempo y es necesario reconstruir. Pensar que 1978 corresponde a la misma realidad del s. XXI es ser un político bastante mezquino, los cimientos se hunden y no parece que nadie quiera arreglarlos. Y como siempre el ciudadano medio es el más afectado.

LA CRISIS QUE NOS DEVORA

POR JAIME DE RAMÓN VIGUERAS
Sin pretender ser alarmista con el título del presente artículo, me gustaría hacer una reflexión ante lo que algunos expertos economistas califican como la peor crisis económica, no ya desde finales de los 70’s con la crisis del petróleo, sino comparándola con la peor crisis del siglo XX la de 1929, conocida como la “Gran Depresión”, sí aquella en la que hubo suicidios de gente arrojándose desde los rascacielos neoyorquinos.

No me considero un experto en la materia ni pretendo serlo, pero mi formación universitaria y post universitaria, me proporciona unos conocimientos que me gustaría compartir con aquellos que no saben el cómo ni el porqué de lo que se nos viene encima.

Vayamos por partes, lo primero decir que en nuestros días confluyen varios aspectos que por sí mismos ya serían motivo de crisis, pero que en este caso se están dando simultáneamente: 1)la crisis del petróleo con sus subidas de precio en límites históricos, 2)la extrema debilidad del dólar a lo que no ayuda que a su vez el euro sea tan poderoso, 3)el agujero económico que existe en los grandes bancos mundiales, propiciado por la insolvencia de los que no pudieron hacer frente a las hipotecas “subprime”, 4) la situación geopolítica de zozobra internacional con amenazas y atentados terroristas, 5) la propia naturaleza de la economía que como todo en la vida pasa por sus ciclos, y en estos momentos esperan años de desaceleración y recesión, hasta que dentro de unos años la economía vuelva a recuperarse.

La crisis del petróleo se puede combatir buscando sustitutos energéticos, como Alonso en su excelente artículo “Hambre de biodiesel” nos hace referencia, esto es un problema porque donde se están plantando es en países como Brasil, que para poder tener este sustituto al petróleo dejan de cultivar tierras para el consumo humano, cambiando alimentos para la población por energía, por lo que se trata de un cambio perverso y que además hace mayores las diferencias entre países.

Algunos estarán pensando, el porqué no es bueno un euro fuerte, lo explico, a todos nos gusta ir a EE.UU y comprar muchísimas más cosas de las que compraríamos con esos euros en España, es el momento de ir a allí, pero ¿qué pasa con el euro?, pues que al ser tan fuerte las posibilidades de exportar por parte de Europa se reducen, ya que nadie quiere comprar en una moneda tan fuerte y por tanto el euro no puede coger el testigo del debilitado dólar como referente mundial.

Las hipotecas “subprime” se dieron en EE.UU, y eran hipotecas con un riesgo muy alto ya que se daban a clientes con dudosa posibilidad de hacer frente a sus cuotas, pero a cambio el interés que los bancos cobraban era muy alto, 6 años después en efecto esas hipotecas no se han pagado y por tanto en los balances de los grandes bancos mundiales existe un importante agujero que nos afecta a todos, a la hora de pedir préstamos, de nuestros intereses por nuestros depósitos…
Lo que ha hecho el gobierno español para hacer frente a todas estas situaciones lo desconozco, pero lo que sí que sé son los enfados en Bruselas por la poca previsión de nuestro gobierno, espero que las medidas que adoptarán en el futuro sean algo más que lo que leemos en los periódicos cada mañana, porque en ese caso seremos devorados.

miércoles, 4 de junio de 2008

HAMBRE DE BIODIESEL

Ya en el colegio cualquier infante hubo de estudiar un mínimo de las leyes de macroeconomía que rigen el mercado internacional de libre competencia y veo sorprendido como muchos medios se asombran tras conocer el informe de la FAO que reclama soluciones a la hambruna generada por la creciente producción de biodiesel. Era previsible, la palabra oferta y demanda parecer no sonar hoy a aquellos politicuchos que vieron un filón en la mercadotecnia y comercialismo del Cambio climático*.

A lo largo de la carrera, ya siendo un poco más crítico con la vida y aquello que me rodeaba y afectaba, las asignaturas de nuevas tecnologías e investigación dieron a mi capacidad de discernir una nueva aserción bastante lógica y evidente: Todo avance tecnológico en una sociedad se produce ya bien por necesidad, porque se dan las condiciones sociales para aceptarlo, o por que los motores económicos lo encuentran rentable (necesidad, rentabilidad y aceptación social). Así pues se descarta aquello que no beneficia, que no es necesario y aquello que la sociedad no acepta ya sea por cuestiones económicas o por factores coyunturales.

Entendido pues los factores que desencadenan el progreso tecnológico cabe decir que el biodiesel ha aparecido tras una corriente rupturista, o sea, no han llegado a la sociedad por evolución, sino por revolución. Al Gore a la cabeza y el Sr. Rodríguez en lo concerniente a España, han contribuido a primar desde el abuso, la implantación del biodiesel en sustitución en omnipresente petróleo (cada día más caro, con lo que no les falta razón en buscar soluciones a esto). El problema es que jamás se plantearon que al hacerlo unilateralmente, aquella población que no lo implantara y no encontrara necesidad del uso y producción como Brasil, Estados Unidos o Europa, se verían en tamaña desigualdad social. Han sido intervenidos los factores básicos de la evolución y han creado un desequilibrio mundial que no lleva más que a la propia eliminación del progreso mismo.

Así pues aquellos que abogaron por el cambio climático y la implementación del biodiesel más ecológico, han sido los mismos que matarán de hambre a medio Tercer Mundo y los mismos que lo han condenado a su más estrepitoso fracaso. Las revoluciones nunca fueron aceptables, que se lo pregunten a quienes sufrieron a Musolini, Hitler o Lennin, éste último tuvo un ideólogo llamado Carl Marx que vino a decir algo parecido: de la tésis y la antítesis sociales habrá de aparecer una síntesis. Él denominó a esto revolución sin entender que ese es exactamente el orden natural de las cosas en una sociedad viva y que por tanto no corresponde definirlo como revolución.

Esperemos que la cordura vuelva a la comunidad internacional, que pongan remedio desde las altas instituciones al hambre del mundo, que comprendan que las políticas de subvención no llevan más que a una competencia desleal y por lo tanto desnaturalizada y revolucionaria, que quiebra nuestro propio sistema. Y que con ello, estudien también la solución a la dependencia energética del petróleo para ponerle soluciones. No creo que una planta nuclear afecte demasiado al futuro y estabilidad de cualquier país tercermundista. Los pobres, ya tienen lo suyo.

* (Para recordar el significado de comercialismo y posiciones teóricas al respecto: ojear artículo “EL CAMBIO CLIMÁTICO LLEGA A NUESTROS BOLSILLOS”)

martes, 3 de junio de 2008

¿QUIÉN ERES O QUIÉN QUIERES SER?

POR JAIME DE RAMÓN VIGUERAS

Cuantas veces habremos escuchado a alguien decirnos, ante un momento de especial relevancia en nuestras vidas, que lo mejor era ser fieles a quienes somos, diciéndonos el tan recurrido en esas ocasiones “sé tú mismo” y bien, yo me pregunto, ¿es tan fácil ser uno mismo?, ¿realmente uno sabe quién es?

Desde el “conócete a ti mismo” que ya interpretaban filósofos griegos como Sócrates, el ser humano ha seguido una evolución en sus pensamientos y en su moralidad, pero el conocimiento de uno mismo sigue siendo en mi opinión una incógnita.

Conocer a los demás es fácil, siempre son juzgados por nuestras ideas y somos inflexibles en emitir un juicio sobre el otro sin ningún tipo de vacilación, pero no soportamos igual la reciprocidad en estos juicios y cuando la crítica de otro no nos gusta, tendemos a pensar “…es que este en el fondo no me conoce bien”.

Normalmente tenemos tendencia a compararnos con otros y a raíz de esta comparación es cuando decidimos quién queremos ser y quienes no, y ahí está el problema, al mirar a otros para decidir sobre nosotros mismos viene un problema que nace viciado, ya que un tema íntimo que debe nacer de nosotros se convierte en algo externo que nace de fuera. Desde el interior de nosotros debemos proyectar nuestro “yo” hacia afuera y no desde afuera absorber lo que nos gusta para interiorizarlo.

Hoy todos estamos viendo un ejemplo claro con la actualidad política en torno al Partido Popular, el PP siempre ha representado unos valores con los que muchos han visto más representadas sus ideas, parece que gente desde el partido tiene el convencimiento de que esto no es suficiente y pretenden cambiar ideas claves de pensamiento para acercarse a los nacionalismos catalanes y vascos, con el fin de aumentar votos en estas comunidades para intentar ganar en las próximas elecciones.

Sin embargo, defensores de los qué hoy es el PP y quieren que siga siéndolo, son contrarios a estos cambios (bravo por María) y no quieren que se cambie el “quienes son” por el “quienes quieren ser”.

Es en personas así donde encontramos la respuesta: para un problema que es personal, la solución solo puede ser personal y nunca importar las cualidades, ideas o formas de actuar de otros (PSOE), ya que estaríamos dañando más la situación, dejando un auténtico laberinto interno y ya se sabe que los laberintos son de difícil escapatoria.

martes, 27 de mayo de 2008

EL CIRCO ROMANO DEL PP

Las luchas por el poder son tan clásicas como la época que da nombre a este adjetivo. Es más, en vida de césares el afán por el dominio del Foro Romano llevaba a sus pretendientes a usar las técnicas de envenenamiento más sutiles y perspicaces que atisbó nuestra Historia. Hasta tal punto es cierto, que grandes escritores retrataron gestas como la de Nerón, o Cleopatra y el paso irrefrenable del tiempo las ha visto repetidas hasta nuestros días bajo fórmulas muy similares.

En este XXI, siglo que llaman de la modernidad aquellos que son bien antiguos y poco doctos en cuanto al progreso, el Partido Popular se encuentra en la arena del Coliseo quemando cristianos, grandes caciques y peleando con gladiadores a primera sangre por y para el espectáculo de una audiencia que no esperaba semejante lucha titánica. Este partido que tiene mi favor en refrendos cada vez que la democracia me lo permite, empieza a inquietarme y a demostrar dos posibles debilidades: la inmadurez de sus propuestas ideológicas (ni ellos mismos saben por dónde sopla el viento), o la falta de entendimiento entre sus Césares. Si los partidos basan en ponencias ideológicas aquello que persiguen sus siglas y a ellas se adscribe toda su fuerza moral, no entiendo la tesitura actual. A quien le guste que la vote y a quien no, que se vaya a buscar sus propios miedos. Obviamente a esta aserción cabe hacerle matices, pero todos rondan la misma idea: Las presiones ideológicas o dogmáticas no suelen ser tales entre quien las comparte, sino tan sólo un modo de forzar dimisiones buscando restringir el poder para que lo ejerzan unos pocos.


Así pues creo que se trata más bien de una carrera de cuadrigas en el Circo Máximo por la dirección del partido. Ésta ha sido desatada por la coyuntura electoral de las nacionales y exaltada por unos medios de comunicación adscritos históricamente a la ideología socialista y que conocían las técnicas del chino Sun Tzu, como “divide y vencerás”. No voy a rondar en qué es más apropiado en estos momentos, pues creo que se equivocan haciéndole tamaño favor al Sr. Rodríguez, pero puestos a pelear, que la contienda sea limpia y el resultado contundente en beneficio de todos.

Ya que hablamos de las épocas romanas, de la cuna de la civilización y los orígenes que basan la democracia moderna, partamos una lanza de centuria por esta ideología y transformemos un modelo de estado que ya queda atrasado en el tiempo y que hemos comprobado poco útil para resolver los problemas que corroen a nuestra nación. ¿Cómo podemos llamarnos demócratas si participamos de una partitocracia?. Transformemos eso pues. Sigamos esos ecos que algunos patricios populares lanzan a favor de las primarias dentro del sistema, transformemos en definitiva un sistema que poco tiene de democrático y por ello sintámonos reformistas, que mejores tiempos habrán de llegar con un sistema de espíritu verdaderamente representativo.

Oí decir a San Gil (mujer que admiro como referente moral político y social), que tenía su voto entregado ya a quién hoy no apoya, o sea, Rajoy. Líbreme Dios de explicar a quien lea estas líneas el contrasentido que lleva este sistema intrínseco en sus directrices. Guste o no Rajoy, necesaria o no una alternativa, los resultados del Congreso de Valencia están ya en la arena del Circo romano. Entonces bien, esta lucha es absurda, las voces patricias se alzan para protestar contra el César que ya tiene segura la victoria, pero pocas son las que aún y espero que sólo aún, se alzan contra los estatutos que permiten que así sea.

LUCHEMOS POR LAS PRIMARIAS. Sigamos a aquellos que las pidieron, el mano derecha de Esperanza Aguirre en el barrio de Salamanca Iñigo Henríquez de Luna y todos aquellos que adscribieron sus intenciones en el PP. Quizás sea una salida más lenta que esa que propugna una picadura de áspid para Rajoy, pero prefiero la resolución definitiva de un conflicto que dormitarlo por una temporada y por ello se beneficie aquel que destroza nuestro país desde su gobierno (el Sr. Rodríguez para quien no lo entendió). Reconstruyamos los cimientos de nuestro edificio democrático y ya llegaremos al tejado, porque como hagamos al revés no durarán tanto los enmiendos como esos vestigios de la gloria romana que hasta hoy se erigen por todo el mundo.