martes, 30 de enero de 2007

EL ARPA (GUSTAVO A. BECKER)

Del salón en el ángulo oscuro
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo
veíase el arpa.

¡Cuanta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!.

¡ay! Pensé. Cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma
y una voz, como Lázaro espera
que te diga: “¡Levántate y anda!”.

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