martes, 30 de enero de 2007

EL CENTRO POLÍTICO ESTÁ HUÉRFANO

El señor Rodríguez, Presidente del Gobierno, aboga por cubrir la franja política del centro español. Una línea que ya comenzaba a difuminarse antes del 14-M, pero que el atentado más grave de la historia de nuestro país volvió a agrandar. Aquella bomba en los trenes de Atocha supuso la muerte de mucha gente (y crespón negro), pero en el ámbito político la onda expansiva creó una división irreconciliable entre las dos fuerzas nacionales más importantes.

Hoy, casi tres años después, el PSOE marca una ideología más cercana al azañismo que la que tuviera Felipe González en su momento. Hoy el Partido Popular vive pensando en aquel fracaso electoral y dominado por su vieja guardia, es incapaz de navegar su barco hacia la moderación que el pueblo reclama.

La población española es centrista, no busca tanto una ideología marcada, como un estado de bienestar. No pretende revanchismo guerracivilista, no anhela políticas sociales que ataquen a la iglesia, ni quiere que la inmigración se convierta en una masa que llega a nuestras fronteras, por la caridad del socialismo. Esta España necesita el progreso, infraestructuras, economía familiar y una vivienda digna. Así pues queda huérfano el centro, quedamos abandonados todos a nuestra deriva, en país cuyos gobernantes no reflejan a su ciudadanía. Al final, la lucha por el poder ha apartado a las instituciones de la voz popular y hace que la democracia sea cada vez más débil. De los puntos flacos se aprovechan quienes quieren dividirnos, aquellos que no creen en una España unida y plural. Los nacionalismos han tomado las riendas de un Estado que es cada vez menos democracia y más oligarquía.

Los labouristas son el mejor ejemplo del camino que ha de abrirse a la moderación entre el capitalismo y el progresismo. Sir Anthony Giddens, premio “Príncipe de Asturias” a las Ciencias Sociales en el 2002, así lo acuñó en su libro La tercera vía, ellos construyen, PP y PSOE guerrean. Hemos de reconocer que la función de la oposición es ejercerla, pero tampoco Acebes y compañía ayudan a despejar el camino que desmantelaron las bombas. Los socialistas por su parte juegan a un radicalismo inédito en nuestro país que busca quebrar en 19 partes nuestro territorio. ¡Qué mal hace el PP en este juego!, ¡qué sencillo sería para los populares llegar a la gente desamparada por esta institución!. Intenciones no les faltan a los de Rajoy, lo que necesitan es una renovación de aires, ventilar su casa, dejar de ser gestores por una vez y convertirse en políticos que lleguen al electorado y que les hagan creer que verdaderamente quieren llenar ese hueco que un día abrieran bombas islamistas.

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