jueves, 25 de enero de 2007

BODA REAL

Su Alteza Real el Príncipe de Asturias y futuro rey de todos los españoles se casará el próximo verano con Letizia con zeta Ortiz Rocasolano. La pedida de mano se celebrará en el Palacio de la Zarzuela D.M. el próximo día 6 de noviembre de 2003. Lo que algunos esperamos y sin dañar la moralidad de nadie, es que el Señor acabe por no mediar.

El pueblo siempre ha admirado el buen sentido, la responsabilidad y el tesón de la monarquía en nuestro país. Con la vuelta de ésta en 1975 Su Majestad el Rey D. Juan Carlos se transformó sin quererlo en el estandarte de unión para una España dividida por 3 años de guerra civil y otros tantos de dictadura franquista. Todos le respetaron y le juraron lealtad y con él a la Corona y lo que ésta representaba. Buscó Don Juan Carlos al igual que sus antepasados, a una mujer de sangre real, cabal y con preparación para convertirse en reina consorte como era su obligación. Su Majestad Doña Sofía no nos defraudó en sus posibilidades y ha demostrado en estos 28 años de jefatura del Estado que es una Reina de todos y para todos. Esto no anula la condición que ésta tenía. A pesar de ser persona cercana al pueblo sabía marcar las distancias con el mismo y así ser reina para ricos, pobres, nobles y menos nobles. Esto hacía de aquella que fue Princesa griega alguien especial y querida por todos.

Todas las mujeres han soñado con un cuento de hadas y con ello convertirse en los ojos de un príncipe azul. El pueblo sueña con la realeza a la vez que por desgracia, también parece cada vez más obvio que la monarquía busca parecerse más al pueblo. Sería un punto positivo dentro de la modernidad del s. XXI si no fuera porque al final acabaremos por confundir a esa monarquía con el pueblo al que representa.
Todo esto es una confusión que el Príncipe por desgracia no hace más que alimentar. Su cercano matrimonio con la periodista Leticia Ortiz es ese sueño de toda fémina de nuestra nación anhela (y más sabiendo la condición de galán del Principe). Entendemos todos que con los tiempos de modernidad que corren el futuro Rey de España ha de casarse por amor, pero ello y al igual que yo mismo haré no le exime de poder buscar a su media naranja dentro de aquellas personas que más se le asemejen en su formación y condición. Si todos sus antepasados incluida Su Excelentísima madre han conseguido cumplir su tarea, no creo que a él le fuera imposible. El papel de reina es harto complicado, no se aprende de la noche a la mañana. La reina por tanto nace, no se hace. “La mona por más que se vista de seda mona se queda”, sin embargo parece que el Príncipe tiene intención de renovar hasta el refranero español.

Hay que reconocer que la señorita Ortiz está de muy buen ver y que ha recibido una alta formación demostrando ser competitiva y cualificada para el empleo que desarrollaba, pero éste que pronto comenzará ni es tan fácil, ni está cualificada para ejercerlo, al menos eso dictan las leyes del currículum vitae que tanto emplean las empresas del mundo hoy en día. Es una periodista tenaz y viva, sí pero experta en protocolo, diplomática o tan solo formada bajo esos valores que la monarquía representa, no. Lo último que pretendo es desmerecer a esta pobre mujer contra la que arremeto, es más yo creo que muchos de los que lean estos párrafos estarían encantados de tenerla en sus brazos pues parece ser mujer seria, lista y preparada para el mundo, pero nosotros no seremos nunca herederos al Trono de España.

Ya no me queda más que darle al Príncipe mi más sincera enhorabuena, pero pensando al igual que hizo Alfonso Ussía, que ya dictada sentencia en este menester por la Casa de Su Majestad el Rey no nos queda más remedio que subirnos al carro de su decisión. Yo jamás me hubiera casado con alguien no católico como ha demostrado esta chica en su anterior matrimonio y menos aún con alguien que ya se entregó a otra persona. Estas son mis convicciones, algunos las llamarán religiosas, otros excesivas, pero también pueden ser únicamente por el hecho de que mi mujer quiero que lo sea de pleno y únicamente haya consumado su amor conmigo. De ahí radica el fondo del sentir recíproco y exclusivo de la posesión mutua en el matrimonio.
Tan solo le deseo una feliz boda y que ésta no suponga la caída de la monarquía que todos respetamos y queremos para nuestro país.

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