martes, 20 de febrero de 2007

DESDE QUE SOY REALIDAD NACIONAL, TOCO LAS PALMAS CON UN ARTE DEL CARAJO

Ya somos realidad nacional, según el nuevo Estatuto que se aprobó el pasado domingo 18 en Andalucía. A partir de ahora y gracias el respaldo de los dos partidos mayoritarios en la Comunidad, espero sentirme más andaluz, aunque no sé bien qué significa. No amanecí el lunes con una sensación diferente, no me miré al espejo después de ducharme y vi a un hombre distinto, no tuve ningún cosquilleo en mi estómago que me dijera que a partir de ahora todo iba a cambiar en mi Comunidad. Como cada día desayuné tostadas en aceite de Jaén y me supieron igual que ayer, no creo que los olivos hayan cambiado. Lo hice escuchando flamenco, del bueno, a ver qué pasaba y Rancapino tenía esa voz desgarrada que siempre tuvo, ni su acento, ni su cultura habían variado, incluso me arranqué con palmas por bulerías y sonaban igual que lo llevan haciendo los casi 600 años de historia de este cante que es parte de Andalucía. Ese lunes fue como otro cualquiera y por supuesto, no muy distinto a cómo amanecí antes de que mi Parlamento esculpiera en “mi ser” la realidad nacional.



El domingo pasado acudió a las urnas el 36% de los andaluces en edad de votar y el 87% de los mismos aprobó el Nuevo Texto, frente al 9,4% que dijo no. Según estimaciones matemáticas esto equivale a que creían en el Estatuto tan sólo el 22% de los andaluces y que el resto no lo quería, o no lo consideraba lo suficientemente prioritario en la vida de nuestra Comunidad.

Así pues, de nuevo asistimos a un distanciamiento entre el poder del pueblo, o sea la democracia y las instituciones públicas que lo representan. Unas instituciones que juegan a la tiranía de las élites y que se olvidan que su soberanía de gobierno reside en quienes allí les pusieron. Los demócratas y los gobernantes de este país, parecen jugar una partida totalmente distinta. Y si no me representan, crean leyes que nadie les pidió y juegan a cambiar el panorama político sin nuestra venia, me pregunto acto seguido, cómo es posible que no haya un resorte jurídico que invalide estas memeces. Pues bien, alemanes, italianos e ingleses, con democracias más consolidadas y antiguas que la nuestra, inventaron una sencilla ley que anulaba todo referéndum con una participación inferior al 40%.

APOYOS

A los socialistas no les conviene esta medida, están dejando claras sus intenciones de gobernar a los españoles sin su consentimiento y por la senda de la división. Ya fue así en el Estatuto Catalán, que obtuvo no mucho mayor respaldo, ya gobierna con las minorías nacionalistas y ahora lo corrobora con el Estatuto Andaluz. Lo que me deja atónito es que aquellos Populares que tan bien ejercieron oposición ante el independentismo catalán, respaldaran un texto muy similar en Andalucía viéndolo como un mal menor. No, señores del PP, han de ser coherentes con sus políticas y defenderlas hasta el final, pues bailar entre dos aguas me lleva a pensar que algo por desgracia, también está cambiando en el partido que me es más afín, al igual que cambió en el PSOE cuando se fue González.

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