jueves, 15 de febrero de 2007

JUEGOS DE PODER, GANAR O PERDER

Cómo juegan la partida los grandes políticos de la historia democrática

En las democracias modernas, la lucha por el poder, se basa en estrategias políticas y artimañas que arranquen los votos decisivos para alcanzar el gobierno. Aquel que juegue la partida con mayor habilidad dará jaque mate a su adversario.

Dick Morris, analista político y asesor de Bill Clinton durante veinte años, pone sobre el tablero en su ensayo Juegos de Poder, los trucos y técnicas que pueden ayudar a decidir quién ostentará el gobierno de cualquier nación. Todo analista político y asesor verá en este libro las claves para comprender el intrincado laberinto de la cadena de mando. Aquel que busque afianzar su posición dentro de una empresa, mejorar su imagen frente a las amistades, o enfocarlo como herramienta de trabajo dentro de las aulas, encontrará en Juegos de Poder las hábiles jugadas que hicieran los políticos más influyentes de la historia.

Bajo este título, Dick Morris saca a relucir seis estrategias básicas, que ha de manejar todo político en su camino a cualquier gobierno.

  • Mantenerse fiel a sus principios
  • Triangulación
  • Divide y reinarás
  • Reforma tu propio partido
  • Utiliza nueva tecnología
  • Moviliza tu nación en épocas de crisis.

Un juego de comparaciones, entre aciertos y fracasos de grandes gobernantes de la historia, es la forma que tiene el autor de hacer más cercanas estas guías de actuación. Charles de Gaulle, Kennedy, Richard Nixon, George W. Bush, Koizumi o Tony Blair las usaron alguna vez y hoy sirven de lazarillo para aquellos que se adentren en el mundo.

La más interesante es la técnica de la triangulación. Ayuda a discernir el buen uso de nadar entre dos aguas, de vagar entre la moderación y el progresismo. Permite a todo político, consultor o analista arrancar a la oposición los temas que tradicionalmente le son propios y por tanto hacerse con una buena franja de votantes indecisos o poco convencidos. Se encoge así el campo de acción del contrario, pues éste ve solucionados aquellos problemas por los que normalmente luchaba.

George W. Bush volcó gracias a la triangulación las elecciones con las que ganó el Gobierno americano. Este modelo positivo de triangulación contrasta con otro, también reseñado por Morris, como la otra cara de la moneda, ya que alecciona de un mal empleo de esta estrategia. “La triangulación” puede hundir incluso al magnate más rico de los Estados Unidos y quién fuera vicepresidente del Gobierno Ford, Nelson Rockefeller. En su escalada hacia la dirección del Partido Republicano, jugó a acercarse a los problemas considerados como demócratas, lo que le dio la desaprobación de sus correligionarios, porque no supo calar con sus intenciones en la opinión de los mismos.

Este ensayo maestro marca una serie de fórmulas que fueron clave en los “Juegos del Poder” de la historia. Las camarillas del bastón de mando juegan a la intriga, por lo que mover peones, alfiles y reinas hábilmente con estrategias coherentes, puede dar la victoria en la partida.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Qué bueno que existan buenos periodistas, con buena pluma, a los que google localice en un plis,plas! Un fortísimo abrazo, ánimo, y a seguir adelante Alonso.
José Antonio Mochón
(joseamochon@yahoo.es)

Balin dijo...

En los pueblos pequeños, las listas son abiertas, como donde yo vivo (Castrotierra de Valmadrigal). En casas de algunos del pueblo se empadronan en diciembre y se borran en abril para poder votar al alcalde. Por ejemplo, en casa del Juez de Paz hay empadronadas 11 personas cuando viven solo tres personas. ¿Que tendrá el poder en los pueblos pequeños que no lo quieren perder?.