miércoles, 11 de abril de 2007

CAMINO A LAS ELECCIONES DE MAYO

Según el Manual de Campaña, Teoría y Práctica de la Persuasión Electoral, una campaña electoral es un proceso de persuasión intenso, planeado y controlado, que se realiza durante el periodo precedente a las elecciones de acuerdo con reglas que restringen sus métodos, tiempos y costos; está dirigido a todos o algunos de los electores registrados en una división electoral y su propósito es influir en su elección a la hora de emitir el voto. Las campañas son una forma de comunicación política persuasiva. Política, porque en ellas se intercambian discursos contradictorios de los tres actores que tienen legitimidad para expresarse públicamente sobre política: candidatos de los partidos, periodistas y opinión pública. Persuasiva, porque pretende cambiar o reforzar las opiniones y las acciones de los electores en determinada dirección, particularmente por medio de imágenes y mensajes emocionales más que objetivos.

El domingo 29 de abril comenzará la dicho proceso en nuestro país para la elecciones locales y regionales del 27 de mayo de 2007. Con la tradicional pega de carteles de las 12 de la noche las distintas agrupaciones políticas abrirán un período de guerra electoral por los votos, que tras el desgaste sufrido por el Gobierno con problemas tales como el Estatuto Catalán o la tregua con ETA, se prevé muy reñida.

Tanto socialistas como populares, después del parón reflexivo de la Semana Santa han vuelto a la escena más calmados de lo que la abandonaron. La confrontación parece que dejará de ser diaria, al menos hasta entonces. Es quizás una técnica electoral que pretende dar más fuerza a los actos de campaña, pero que avisa de la recarga de pilas a la que se someten Zapatero y Rajoy.

La táctica empleada hasta ahora por el Partido Popular ha sido la movilización, la concienciación de su electorado ante una situación que llaman de insostenible. Para ello han llevado a la calle más de 5 manifestaciones y hacen constante oposición a las decisiones del Gobierno.

Por su parte, el PSOE hasta ahora ha dedicado su tiempo a esquivar las embestidas populares y a seguir su programa –más mal que bien- en una estrategia marcada por su posición favorable como gobernante y que pretende dar un tinte social a los comicios.

Pero visto el panorama y la capacidad dialéctica y demagógica de los socialistas, la lucha no ha comenzado. Es ahora, en el transcurso de la precampaña y ese mes anterior al sufragio cuando veremos a un PSOE sacar sus dientes y atacar directamente con su máquina mediática para arañar esos votos perdidos. Se nota ya el nerviosismo en sus rostros y seguro que urden un plan bastante acertado para desbancar cualquier posibilidad del PP. Esperemos que para entonces Elorriaga, jefe de comunicación del Partido Popular, haya despertado del letargo en el que se encuentra sumido para trabajar al máximo y sacar partido a una situación de desgaste sufrida por el Gobierno, que hasta ahora no ha sabido aprovechar.

Sólo se me ocurre encomendar una cosa, la política es de todos, la representación gubernamental del pueblo y el poder de decisión es nuestro, con lo que esperemos que la participación sea lo más alta posible, para que no mande de nuevo alguien que es incapaz de comprender y resolver los problemas que España verdaderamente sufre.

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