lunes, 25 de junio de 2007

EL CAMBIO CLIMÁTICO LLEGA A NUESTROS BOLSILLOS

El comercialismo: tráfico de ideas políticamente correctas para el lucro empresarial

La teoría económica del S. XXI tiene un nuevo hijo que se llama comercialismo. No es que digamos novedoso, pero sí las aplicaciones a las que se destina. Los padres de aquellas ideas consideradas políticamente correctas empiezan a ver cómo comerciar con ellas, puede hacerles muy ricos. Así la reciente discusión sobre el clima ha reavivado al caído en guerra política Al Gore. Quien perdiera las elecciones al Gobierno de los EEUU ha visto en su video “Contra el cambio climático” una sima capaz de aportarle 100.000 € por conferencia -tal y como afirmara Pilar Cernuda en sus tertulias en Radio Intereconomía-. Esto no es más que la punta del iceberg, Gore tan sólo representa quién iniciara este círculo vicioso. Hoy la hipótesis del cambio climático está siendo usada por empresas que lavan su imagen, se aprovechan de vacíos legales y que encuentran en Gobiernos impresionables, vastos apoyos para proyectos absurdos y poco creíbles.

De esta reflexión científica con eco en todos los estratos de la sociedad, sea correcta o no, se desprende la capacidad mediática y de agenda-setting que puede tener un lobby. Hemos traspasado las barreras de lo políticamente correcto, del interés ideológico por una humanidad más justa y nos hemos plantado en lo que empieza ya a llamarse comercialismo. Esta contra-creencia viene a usarse para desbancar aquellas, que sin una base científica mayor a la de su contrario, sirven de lucrativa palabrería a quien las hace suyas. Lo triste es que de nuevo, el Gobierno de nuestro país, ha caído en la trampa y se ha convertido en el estandarte mundial contra el cambio climático. Subvenciones, ayudas, I+D+i... todo un paquete de fondos destinados a una simple teoría que posee tantos partidarios como detractores y que por ello se encuentra poco consolidada. En definitiva un consorcio de las empresas que pueden beneficiarse de esta conjetura medioambiental y con ello un comercialismo puro; un comerciar con suposiciones políticamente correctas que aporten potencial para el lucro personal.

EL COMERCIALISMO Y ZAPATERO

Esto no tendría más problema que el existente en un libre mercado que realiza sus propios ajustes de competencia, si no fuera por el inconveniente de que en dicho juego, si entran a participar los gobiernos, se desestabiliza el ten con ten. En nuestro país obviamente ha vuelto a suceder. El señor Rodríguez apoya la teoría del cambio climático. Y ello sucede porque no todos conocen este nuevo fenómeno económico y social llamado comercialismo. Cómo no, tampoco ha oído hablar de él un simple presidente de Gobierno -porqué habrá de ser él quien primero se entere de todo, sólo dependen de su persona presente y futuro de 45 millones de personas-. Obviamente sin conocerlo no lo estudia, no se lo plantea y no puede observar cierta irregularidad en el proceso abierto por el clima en el planeta. Ahora sí y no antes, es cierto que el clima afecta a nuestro bolsillo, el cambio climático ha llegado a la economía y ha abandonado su estadio natural el cielo.

3 comentarios:

Alvaro Moreno Landahl dijo...

Muy bueno el artículo, completamente de acuerdo. Deberías ver el documental de Channel 4: "The Great Global Warming Swindle", algo así como "El gran timo del cambio climático". De como todo el tema se ha convertido en un gran negocio. Por supuesto tiene sus fallos, pero amplía la visión de un tema que en España parece tener una sola visión. Un abrazo inmenso primo!

ALONSO MORENO DE BARREDA ROVIRA dijo...

Gracias primo, buscaré el documental para echarle un ojo. Un abrazo muy fuerte y disfruta de Bruselas!!!

Anónimo dijo...

Hola Alonso:

Opinamos tan igual...

A pesar de que hace mucho que no hablamos y no sabemos nada el uno del otro, te sigo leyendo... Sigue escribiendo.

Un besazo, Rocío Medina