lunes, 12 de noviembre de 2007

PAPILLÓN, UN GUANTÁNAMO DENUNCIADO EN LOS 70


Henri Charriére escribió una novela de denuncia con el título “Papillon” allá por 1969, con la intención de denunciar el absoluto descontrol y dejación de derechos humanos que se producía en las cárceles coloniales. Franklin J. Schaffner en 1973, adaptó la obra al celuloide y hoy en día ambas obras componen el firmamento de los clásicos en su género. Los principales papeles fueron interpretados por Steve McQueen y Dustin Hoffman, éste último desarrolla el papel de un condenado a cadena perpetua por un crimen que afirma no haber cometido, es enviado al exilio en las colonias penitenciarias de Guayana Francesa y la Isla del Diablo. Conocido por su apodo de Papillon, debido al tatuaje de una mariposa que lleva en el pecho y que simboliza la libertad, dedica todo su tiempo y energía a escaparse con sus amigos y compañeros de cárcel, entre ellos Dega. Un día, recibe un castigo y se encuentra incomunicado durante dos largos períodos. Tras trece años de detención salvaje, su coraje y su fe indestructibles lo llevarán a la libertad.

Tanto la novela como la película pueden considerarse obras de denuncia, ya que al tiempo que descubren las entrañas del sistema penitenciario de las colonias francesas, muestran algunos aspectos crudos y tortuosos del trato a los prisioneros, de las torturas tantos físicas como psicológicas, además del esfuerzo que el espíritu humano, en este caso representado por el mismo Papillón, hace por adaptarse a un medio altamente hostil, que ofrece pocas posibilidades a la supervivencia, un ambiente aislado del mundo, en medio de pantanos pestíferos y malsanos, en cárceles infrahumanas, ardientes y oscuras, con celadores insensibles y crueles. Pero sobre todo, es de destacarse la persistencia por alcanzar la libertad, por defender el poco de dignidad humana que puede conservarse en la cárcel, incluso exponiendo la vida a cambio de ella.

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