jueves, 22 de febrero de 2007

¿DÓNDE ESTÁN LAS GRANDES PREGUNTAS DE LA HUMANIDAD?

Ya no aspiro pasar a la historia como uno de esos grandes hombres que marcaron los designios de una tribu, de una civilización, del mundo entero. Veo cómo pasan los años sin poder realizar mil ilusiones de gloria, que hagan mi nombre inmortal y perenne en el recuerdo de mi familia. Me resigno a comprender, que esta sociedad en la que vivimos permite el triunfo de muy pocos, de unos elegidos, que fueron tocados por el rayo de Zeus y llevados al Olimpo por el carro de Apolo. El resto tendremos que conformarnos con un devenir más humilde, infinitamente más mediocre.

Siete días a la semana, paso ocho horas frente a un ordenador y sin tiempo para meditar, sin pausa, sin descanso. Yo y todos los humildes no tenemos tiempo para ensalzar nuestra existencia con ambiciosos proyectos, con las ilusiones que todos conformamos de nuestro paso por este mundo. Y el problema reside en una sociedad, que exige cada vez más dedicación a sobrevivir. Trabajamos para alimentarnos, para llevar a nuestros hijos a delante y poder formar una familia que nos haga grandes. Grandes sí, pero yo y muchos ansiamos algo más. Y no llega, se aleja, nuestros proyectos más personales se esconden bien adentro en la mente, hay otras prioridades con las que cumplir.
¿Qué pasó de la reflexión, dónde dejó la humanidad ese viejo dilema de nuestra existencia?, ¿de dónde venimos, a dónde vamos?. Ya no nos lo preguntamos, al igual que agotamos días y noches en existir sin luchar por aquello que creemos grande. Pero no hay tiempo. La filosofía deja de tener razón de ser en un mundo banalizado por los sentidos y donde están los placeres. Poco espacio hay para la lucha, para crecer. El mundo está estancado, ya no cree que haya preguntas sin respuesta, sólo algunos tienen tiempo de hacer grande un pensamiento, pues son ellos los que tienen la suerte de abandonarse como ascetas, entre un bullicio que no sabe más que correr. Venimos, vamos, pero nunca nos quedamos.

Empiezo a creer que caeré en la tentación de esconder mis ilusiones, esos pensamientos que florecen en todo joven recién licenciado con una madurez ya marcada por años de carrera y estudio. Es ésta una edad plagada de inquietudes, reflexiones y reivindicaciones. Pero la vida pronto exige que te la ganes y llega para propinarte un puntapié en el trasero hacia el mundo laboral. Ahí se acaban esas esperanzas, esa profunda desazón del joven inconforme y te hundes entre cientos de papeles, que crecen en un escritorio de un despacho interior. Esa es la tumba moderna, la que ahoga al ser humano y le sume de nuevo en la lucha por sobrevivir, a pesar de que los hombres ya la superamos con los avances científicos del pasado. En realidad, éstos no han hecho más que esclavizarnos, sólo que esta vez somos presos de nosotros mismos.

Espero que mis hijos mantengan viva la esperanza en los proyectos con que crezcan, que nunca los tiren mar a dentro donde ya no puedan recuperarlos, que el mundo les de la oportunidad de pensar en ellos y en desarrollarse como personas, pues no todo es trabajar, si no pensar en uno mismo, en conocerse, en atreverse a luchar por metas inalcanzables. Ahí están los grandes dioses, ese es el camino de la gloria y el Olimpo, esa es la meta de los vencedores, los demás, quiénes perdemos, vamos y volvemos, pero jamás estaremos.

martes, 20 de febrero de 2007

QUÉ DOLOR


POR TERESA JIMÉNEZ BECERRIL
Ha sido un golpe bajo. He sentido ahora el viento del dolor que arreció cuando me dieron la noticia del asesinato de mi hermano y su mujer. Entonces, el huracán arrastró nuestra razón y nuestra voluntad, y si no se llevó más fue porque no pudimos permitirnos el lujo de abandonarnos, como habríamos deseado más de uno de los que llevamos su misma sangre. Tres chiquillos que nos miraban con ojos de asombro y súplica fueron razones más que poderosas para seguir viviendo y hacerlo sin poder derramar las lágrimas que ayudan a descargar el sufrimiento. ¡Cuántos dibujos animados, cuánta risa forzada, cuánta alegría inexistente para paliar el ansia de unos niños que se habían quedado sin madre ni padre de la noche a la mañana! No existían asociaciones de víctimas, ni foros de libertad, ni ideologías, ni medios de comunicación. Por no existir, no existían ni los terroristas que habían matado a los nuestros. Nada se anteponía a lo que sería por mucho tiempo nuestro único objetivo; aliviar la angustia de quienes a tan corta edad habían pasado de tenerlo todo a no tener nada. Y eso hicimos y hacemos desde entonces. Pero llegó un momento en el que en sus miradas empecé a ver algo más.

Quizás esos niños, a los que ETA había dejado huérfanos, necesitaban algo más que el cariño y la tranquilidad que siempre les habíamos dado. A lo mejor había llegado la hora de devolverles el honor, de reconocer el sacrificio de sus padres. Desde entonces, luché como pude para que la memoria de mi hermano y de su mujer siguiera viva y para que sus hijos pudieran, si no disfrutar como debieran de sus padres, sí tener el consuelo de sentirse orgullosos de ellos. Y eso hice: recordarlos en público en su aniversario cuantas veces pude para que no cayeran en el olvido. Hasta que empezó el martirio al que las víctimas de ETA nos hemos visto sometidas durante estos últimos dos años. Negociaciones, siempre desmentidas. Continuos acercamientos a la banda terrorista. Declaraciones y más declaraciones que contentaban al entorno de ETA. Se cambiaba a los asesinos por hombres de paz y a las víctimas del terrorismo, por gentes de mala fe. Hemos visto mucho más de lo que podíamos soportar, se nos ha humillado como nunca pensamos que se pudiera hacer. Y cuando aún suspirábamos aliviados por el triunfo de la justicia sobre la conveniencia, cuando dormíamos tranquilos pensando que el asesino Ignacio De Juana Chaos esperaría unos años antes de asustarnos de nuevo con sus pistolas o con sus carcajadas, cuando aún no nos habíamos recuperado de esa mirada de odio que el etarra nos lanzaba desde su cama, mientras vendía su cuerpo y su alma a un diario inglés, nos vuelven a poner a prueba.

¡Qué más da, son sólo víctimas! Están acostumbradas a sufrir, otro empujoncito más y otra que cae. Si este Gobierno hubiera puesto el mismo empeño en derrotar a ETA que en acabar con nosotros, yo creo que la banda terrorista estaría contra las tablas.

En cambio, somos nosotros los que pedimos tiempo, los que nunca hemos matado a nadie, los que ni siquiera nos hemos defendido... Tiempo para respirar, para curar nuestras heridas, fruto de los continuos golpes recibidos. Tiempo para poder tomar aliento con el que decirle a los españoles que nos ayuden, que no permitan que un grupo de asesinos, animados por una chusma nacionalista, golpee hasta la muerte a quienes nunca pudieron defenderse. Que no se conviertan en cómplices de este circo romano, donde parece que todos han perdido la razón y disfrutan de un innoble espectáculo.

No logro escribir más. Sólo sé que esta noche yo dormiré triste, pero tranquila, y que las risas de mis sobrinos Ascen, Alberto y Clara aliviarán mi pesar, aunque no logren saciar mi sed de justicia. El terrorista que escribió cuando asesinaron a los padres de esos niños que con el dolor de estos había comido para un mes, seguirá hambriento durante un tiempo, quizás hasta que sean mayores y logren comprender que han sido abandonados por quienes tenían el deber moral de protegerlos. Entonces llorarán de nuevo, como lloro yo hoy, viendo cómo Ignacio De Juana Chaos se prepara para darse de nuevo un festín, animado por nuestro dolor.

Pero no te confíes, héroe y mártir de pacotilla, porque nosotros, con lágrimas o sin ellas, somos más y somos mejores. Y al final lo conseguiremos. No creáis tú , tus amigos y tus falsos enemigos que estos vientos que ahora os son favorables y que intentan plegar a las víctimas son eternos. Todos sabemos lo rápido que cambia la corriente y aunque tú, De Juana, te hayas librado gracias a la ambición de algunos y a la indiferencia de muchos, nosotros volveremos a recuperar el sitio que merecemos y que nunca debimos perder. Y con nosotros lo recuperarán todos los españoles que hoy se encuentran perdidos.

EL ASESINO QUE SE HIZO AMIGO DE UN GOBIERNO


Bautizado como José Ignacio de Juana Chaos, y nacido en Legazpia, Guipúzcoa en 1955, su familia no era vasca ni cercana al nacionalismo vasco. Antes al contrario, su padre, Daniel de Juana Rubio era médico, natural de Miranda del Ebro (Burgos). Daniel de Juana participó en la Guerra Civil como teniente asimilado en el ejército franquista, siendo condecorado con una medalla de campaña, dos cruces rojas y una cruz de guerra y se afilió a la Falange en 1943. Su hijo formó parte de la segunda promoción de la Ertzaintza (creada en 1982) llegando a ser agente. Sin embargo, en 1983 huyó a Francia, tras descubrirse su pertenencia a ETA. Las pesquisas policiales sobre su vinculación con ETA la había originado la detención de un miembro de ETA con armas robadas en un cuartel de la Ertzaintza.

José Ignacio de Juana Chaos, más conocido como Iñaki de Juana Chaos es hoy en día un alto directivo de la organización terrorista española ETA. Es responsable de 25 asesinatos, de los cuales ha declarado no arrepentirse, incluso brindó con champaña la muerte del concejal del PP Jiménez Becerril y su esposa. Tras su detención a finales de los años ochenta, fue condenado a casi 3.000 años de prisión, de los que apenas cumplió 18. Hoy se encuentra en prisión por enaltecer el terrorismo y fue condenado a 96 años de cárcel. La Fiscalía del Gobierno consiguió reducir la pena a 12 años y el Tribunal Supremo, el pasado 12 de febrero la dejó en 3 que ya casi ha cumplido. De Juana Chaos saldrá previsiblemente en los próximos meses de la cárcel si el Gobierno socialista se lo permite y viendo que lleva desde agosto de 2006 en huelga de hambre -mucho tiene la misma de ficticia-, parece que los socialistas cederán a sus intereses en pos, de lo que han venido a llamar “el proceso de paz”.

Pido perdón, por cualquier resquicio de culpa en esta barbaridad que pueda yo haber causado a las víctimas de este sanguinario asqueroso, pues como está materializando el Gobierno el problema terrorista, más bien parece dispuesto a claudicar si dejan de matar. El inconveniente de esta teoría aparece en el camino, tan sólo este burdo personaje ha dejado 25 muertos y cada uno de ellos se merece más atención, más dedicación y ayudas estatales, que las que gastamos todos los españoles -exactamente 4.000 € al día- en alimentarle forzosamente y en ocupar una cama hospitalaria que permitiría operar a cualquier español de bien. El dolor de las víctimas no puede ser moneda de canje, no puede ser ignorado y espero que el señor Rodríguez empiece a atender a aquellos que tanto sufren y padecieron por nuestro país. Yo pido que dejen de alimentar a este asesino –lo digo con boca grande y grito fuerte, sin temor de Dios, o remordimiento de conciencia- y quiero que este hombre deje de respirar en un mundo que no debiera haberle visto nacer.

DESDE QUE SOY REALIDAD NACIONAL, TOCO LAS PALMAS CON UN ARTE DEL CARAJO

Ya somos realidad nacional, según el nuevo Estatuto que se aprobó el pasado domingo 18 en Andalucía. A partir de ahora y gracias el respaldo de los dos partidos mayoritarios en la Comunidad, espero sentirme más andaluz, aunque no sé bien qué significa. No amanecí el lunes con una sensación diferente, no me miré al espejo después de ducharme y vi a un hombre distinto, no tuve ningún cosquilleo en mi estómago que me dijera que a partir de ahora todo iba a cambiar en mi Comunidad. Como cada día desayuné tostadas en aceite de Jaén y me supieron igual que ayer, no creo que los olivos hayan cambiado. Lo hice escuchando flamenco, del bueno, a ver qué pasaba y Rancapino tenía esa voz desgarrada que siempre tuvo, ni su acento, ni su cultura habían variado, incluso me arranqué con palmas por bulerías y sonaban igual que lo llevan haciendo los casi 600 años de historia de este cante que es parte de Andalucía. Ese lunes fue como otro cualquiera y por supuesto, no muy distinto a cómo amanecí antes de que mi Parlamento esculpiera en “mi ser” la realidad nacional.



El domingo pasado acudió a las urnas el 36% de los andaluces en edad de votar y el 87% de los mismos aprobó el Nuevo Texto, frente al 9,4% que dijo no. Según estimaciones matemáticas esto equivale a que creían en el Estatuto tan sólo el 22% de los andaluces y que el resto no lo quería, o no lo consideraba lo suficientemente prioritario en la vida de nuestra Comunidad.

Así pues, de nuevo asistimos a un distanciamiento entre el poder del pueblo, o sea la democracia y las instituciones públicas que lo representan. Unas instituciones que juegan a la tiranía de las élites y que se olvidan que su soberanía de gobierno reside en quienes allí les pusieron. Los demócratas y los gobernantes de este país, parecen jugar una partida totalmente distinta. Y si no me representan, crean leyes que nadie les pidió y juegan a cambiar el panorama político sin nuestra venia, me pregunto acto seguido, cómo es posible que no haya un resorte jurídico que invalide estas memeces. Pues bien, alemanes, italianos e ingleses, con democracias más consolidadas y antiguas que la nuestra, inventaron una sencilla ley que anulaba todo referéndum con una participación inferior al 40%.

APOYOS

A los socialistas no les conviene esta medida, están dejando claras sus intenciones de gobernar a los españoles sin su consentimiento y por la senda de la división. Ya fue así en el Estatuto Catalán, que obtuvo no mucho mayor respaldo, ya gobierna con las minorías nacionalistas y ahora lo corrobora con el Estatuto Andaluz. Lo que me deja atónito es que aquellos Populares que tan bien ejercieron oposición ante el independentismo catalán, respaldaran un texto muy similar en Andalucía viéndolo como un mal menor. No, señores del PP, han de ser coherentes con sus políticas y defenderlas hasta el final, pues bailar entre dos aguas me lleva a pensar que algo por desgracia, también está cambiando en el partido que me es más afín, al igual que cambió en el PSOE cuando se fue González.

lunes, 19 de febrero de 2007

LA PERFECCIÓN MATEMÁTICA

1 x 8 + 1 = 9
12 x 8 + 2 = 98
123 x 8 + 3 = 987
1234 x 8 + 4 = 9876
12345 x 8 + 5 = 98765
123456 x 8 + 6 = 987654
1234567 x 8 + 7 = 9876543
12345678 x 8 + 8 = 98765432
123456789 x 8 + 9 = 987654321

1 x 9 + 2 = 111
2 x 9 + 3 = 1111
23 x 9 + 4 = 1111
1234 x 9 + 5 = 11111
12345 x 9 + 6 = 111111
123456 x 9 + 7 = 1111111
1234567 x 9 + 8 = 11111111
12345678 x 9 + 9 = 111111111
123456789 x 9 +10= 1111111111

9 x 9 + 7 = 88
98 x 9 + 6 = 888
987 x 9 + 5 = 8888
9876 x 9 + 4 = 88888
98765 x 9 + 3 = 888888
987654 x 9 + 2 = 8888888
9876543 x 9 + 1 = 88888888
98765432 x 9 + 0 = 888888888

1 x 1 = 1
11 x 11 = 121
111 x 111 = 12321
1111 x 1111 = 1234321
11111 x 11111 = 123454321
111111 x 111111 = 12345654321
1111111 x 1111111 = 1234567654321
11111111 x 11111111 = 123456787654321
111111111 x 111111111= 12345678987654321

jueves, 15 de febrero de 2007

JUEGOS DE PODER, GANAR O PERDER

Cómo juegan la partida los grandes políticos de la historia democrática

En las democracias modernas, la lucha por el poder, se basa en estrategias políticas y artimañas que arranquen los votos decisivos para alcanzar el gobierno. Aquel que juegue la partida con mayor habilidad dará jaque mate a su adversario.

Dick Morris, analista político y asesor de Bill Clinton durante veinte años, pone sobre el tablero en su ensayo Juegos de Poder, los trucos y técnicas que pueden ayudar a decidir quién ostentará el gobierno de cualquier nación. Todo analista político y asesor verá en este libro las claves para comprender el intrincado laberinto de la cadena de mando. Aquel que busque afianzar su posición dentro de una empresa, mejorar su imagen frente a las amistades, o enfocarlo como herramienta de trabajo dentro de las aulas, encontrará en Juegos de Poder las hábiles jugadas que hicieran los políticos más influyentes de la historia.

Bajo este título, Dick Morris saca a relucir seis estrategias básicas, que ha de manejar todo político en su camino a cualquier gobierno.

  • Mantenerse fiel a sus principios
  • Triangulación
  • Divide y reinarás
  • Reforma tu propio partido
  • Utiliza nueva tecnología
  • Moviliza tu nación en épocas de crisis.

Un juego de comparaciones, entre aciertos y fracasos de grandes gobernantes de la historia, es la forma que tiene el autor de hacer más cercanas estas guías de actuación. Charles de Gaulle, Kennedy, Richard Nixon, George W. Bush, Koizumi o Tony Blair las usaron alguna vez y hoy sirven de lazarillo para aquellos que se adentren en el mundo.

La más interesante es la técnica de la triangulación. Ayuda a discernir el buen uso de nadar entre dos aguas, de vagar entre la moderación y el progresismo. Permite a todo político, consultor o analista arrancar a la oposición los temas que tradicionalmente le son propios y por tanto hacerse con una buena franja de votantes indecisos o poco convencidos. Se encoge así el campo de acción del contrario, pues éste ve solucionados aquellos problemas por los que normalmente luchaba.

George W. Bush volcó gracias a la triangulación las elecciones con las que ganó el Gobierno americano. Este modelo positivo de triangulación contrasta con otro, también reseñado por Morris, como la otra cara de la moneda, ya que alecciona de un mal empleo de esta estrategia. “La triangulación” puede hundir incluso al magnate más rico de los Estados Unidos y quién fuera vicepresidente del Gobierno Ford, Nelson Rockefeller. En su escalada hacia la dirección del Partido Republicano, jugó a acercarse a los problemas considerados como demócratas, lo que le dio la desaprobación de sus correligionarios, porque no supo calar con sus intenciones en la opinión de los mismos.

Este ensayo maestro marca una serie de fórmulas que fueron clave en los “Juegos del Poder” de la historia. Las camarillas del bastón de mando juegan a la intriga, por lo que mover peones, alfiles y reinas hábilmente con estrategias coherentes, puede dar la victoria en la partida.

miércoles, 14 de febrero de 2007

A LA MEMORIA DE NUESTROS MAYORES

CARTA DE DESPEDIDA DE G. GARCÍA MÁRQUEZ

Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, aprovecharía ese tiempo lo más que pudiera. Posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo. Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen.

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.

A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que... ¡envejecen cuando dejan de enamorarse!

A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar.
A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido.

Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres... He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada. He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.
He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse. Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.

Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas. Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma.
Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría "te quiero" y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.

Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.

El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo.

Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles "lo siento", "perdóname", "por favor", "gracias" y todas las palabras de amor que conoces. Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos. Demuestra a tus amigos y seres queridos cuanto te importan.

viernes, 9 de febrero de 2007

SOBRE MEZQUITAS Y ACUEDUCTOS




ARTURO PÉREZ REVERTE
para ABC, a 28/01/2007



Sé, sin que saberlo tenga mérito alguno, cómo acabará la polémica sobre el uso islámico de la catedral de Córdoba. Estando como estamos en España, y por muchas pegas que se pongan al asunto, todo será, tarde o temprano, como suele. Aquí es cosa de tener paciencia y dar la murga. Por eso apuesto una primera edición de El Guerrero del Antifaz a que, en día no lejano, veremos a musulmanes orando en la antigua mezquita árabe. Tan seguro como que me quedé sin abuela. Estamos aquí, señoras y caballeros. En la España pluricultural y polimorfa marca ACME. Donde todo disparate y estupidez tienen su asiento.

A ver si me explico. Si yo fuera musulmán –cosa imposible, porque me gustan el vino, los escotes de señora, el jamón de pata negra y blasfemar cuando me cabreo– pediría eso y más. Como acaba de hacer, por ejemplo, la federación de asociaciones islámicas, exigiendo que la Iglesia católica devuelva el patrimonio musulmán; o los descendientes de moriscos –échenle huevos y háganme un censo–, obtener la nacionalidad española. En un mahometano que se tome a sí mismo en serio, o le convenga parecer que se toma, todo eso sería normal, pues los deseos son libres. El problema no está en los que piden, que están en su derecho, sino en los que dan. O en la manera de dar. O en la manera cobarde, acomplejada, en la que cualquiera que tenga algo público que sostener en España se muestra siempre dispuesto a dar, o a regalar, con tal de que no le pongan la temida etiqueta maléfica: reaccionario, conservador o antiguo. En un país tan gilipollas que hasta los niños de las escuelas tendrán una asignatura que los adiestre para el talante y la negociación, donde en boca del presidente del Gobierno un terrorista asesino que desea salir del talego es un hombre de paz, donde hasta un tertuliano de radio puede decir, sin que nadie entre sus colegas lo llame imbécil, que a los españoles les sobra testosterona y ya va siendo hora de reivindicar la cobardía, lo absurdo sería no ponerse a la cola y pedir por esa boca pecadora. Faltaría más. La mezquita de Córdoba, o el acueducto de Segovia por parte del alcalde de Roma. Y si cuela, cuela.


No voy a ser tan idiota como para pretender explicar lo obvio: las iglesias tardorromanas o visigodas anteriores a las mezquitas árabes, los ocho siglos de afirmación nacional, etcétera. Sólo argumentarlo es dar cuartel a quienes utilizan nuestra bobería como arma. Lo que quiero destacar es el hecho invariable del método. En España, basta que alguien plantee una estupidez de grueso calibre, sea la que sea, para que, en vez de soltar una carcajada y pasar a otra cosa, siempre haya gente que entre al trapo, debatiéndola con mucha seriedad constructiva, con el concurso natural de los malintencionados y de los tontos. En eso vamos a peor. Hasta hace poco sólo soportábamos a los paletos de campanario de pueblo empeñados en reducir el mundo al tamaño del rabito de su boina. Pero en vista del éxito, todo cristo acude ahora a mojar en la salsa. A qué pasar hambre, si es de noche y hay higueras.


Por eso digo que acabarán orando en Córdoba. Tienen fe, poseen el rencor histórico y social adecuado, y han tomado el pulso a nuestra estupidez y nuestra cobardía. Tampoco merece conservar catedrales quien no sabe defenderlas: no por motivos religiosos –dudoso argumento de tanto notable chupacirios–, sino porque esas catedrales construidas sobre mezquitas o sinagogas, que a su vez lo fueron sobre iglesias visigodas asentadas sobre templos romanos o lugares sagrados celtas, son libros de piedra, memoria viva de lo que algunos todavía llamamos cultura occidental. Un Occidente mestizo, por supuesto, como siempre lo fue; pero con cada uno en su sitio y las cosas claras. Como ya escribí alguna vez, hicieron falta nueve mil años de memoria documentada desde Homero, dos siglos transcurridos desde la Revolución francesa llenos de sufrimiento y barricadas, y unos cuantos obispos llevados a la guillotina o al paredón, para que una mujer goce hoy en Europa de los mismos derechos y obligaciones que cualquier hombre. O para que yo mismo tenga derecho –lo ejerza o no– a escribir «me cago en Dios» sin que me metan en la cárcel, me persigan o me asesinen por blasfemo. Quien olvida eso y se la deja endiñar en nombre del qué dirán y el buen rollito, merece que le recen en Córdoba o lo pongan mirando a La Meca. Y que cuando su legítima pase con falda corta frente a la mezquita-catedral, símbolo de la multicultura, del todos somos iguales y del diálogo de civilizaciones, otra vez la llamen puta.

miércoles, 7 de febrero de 2007

ROBERT CAPA, VISIONARIO DE LA INSTANTÁNEA

Quizás Miliciano Herido de Muerte es la foto más famosa de Robert Capa como antes dijimos. Para entenderlo habría que hacer un recorrido a su obra. La especialidad del fotógrafo húngaro eran las guerras, hasta tal punto que falleció en la de Vietnam después de haber recorrido las dos grandes guerras que conoció el Mundo.
Sus imágenes pronto alcanzaron gran renombre, su movimiento, su expresividad en tan solo una instantánea. Con una cercanía que obliga a quien la ve a creerse dentro de la acción retratada, tienen un magnetismo atrayente muy fuerte. Miliciano Herido de Muerte es la foto bélica más conocida de la historia. Tiene toda la crudeza de las guerras, mientras que la cercanía del miliciano a la instantánea incita a implicarnos en ella, a sentir la muerte y a su vez nos mantiene presente, que la Guerra Civil española no fue más que hace 67 años.
Quizás uno piensa que es duro enriquecerse con la muerte de alguien, tal vez alguien tenga en mente que Capa pudo ayudar al miliciano, pero también hay que afirmar ante esto, que sin Capa no habría un ojo sobre la Guerra Civil. Todos los mitos alentados en años de confrontación entre facciones hasta ahora irreconciliables seguirían llenándose de mentiras si la objetividad, dura, directa y clara del fotógrafo no hubiera quedado para la posteridad.

SARTORI SENTENCIA EL FIN DEL HOMO SAPIENS

El sociólogo italiano y premio Príncipe de Asturias 2005 asegura en su
nueva obra Homo videns, La Sociedad Teledirigida, que nos
encaminamos hacia una cultura de la imagen, que “anula nuestra capacidad de
abstracción”.


El Homo Sapiens, nacido en cuanto empezó a escribir, se acerca a su fin según las palabras que el Sociólogo italiano Giovanni Sartori usó ayer en la presentación de su libro “La Sociedad Teledirigida”.Sartori ,profesor de la universidad de Columbia y Yale de Ciencias Sociales, la introducción de la televisión en nuestras vidas lleva al hombre a convertirse en “Homo Videns”. El Homo Sapiens “es un animal que continuamente está hablando consigo mismo”, afirma el italiano y que por ello se diferencia de los animales en su capacidad de abstracción. Así pues, dicta el sociólogo italiano, que la cultura televisiva nacida en el s. XX está sustituyendo esta raza por aquella que sólo se guía por la imagen y por tanto, por los sentidos. También comentó en su discurso, que “Tele significa ver a distancia” y que el hecho de ver prevalece sobre la propia palabra, la cual “se encuentra en función de la imagen” con lo que se da pie a esta mutación del hombre.

Para Sartori, que recibió el premio Príncipe de Asturias 2005, “El lenguaje no es sólo un instrumento para comunicar, sino para pensar” y por ello estamos llevando a nuestra juventud hacia la cultura del “video niño”. Ello implica que la juventud abandona los libros, la palabra y centra su aprendizaje en la imagen y olvida lo abstracto.

En realidad no es el primer libro presentado sobre el tema, pero sí el primero que asegura que esas masas atontadas de gente, con poca cultura eran preexistentes, solo que la globalización y la cultura del tele-ver, le son afines y por tanto les ha permitido hacerse escuchar. Como anunció en rueda de prensa ante los medios españoles, Giovanni argumenta en su libro el peligro de la video-política. “El pueblo opina en función de lo que la televisión le induce a opinar”, con lo que el pensador italiano quiere decir que la democracia está basada no en la opinión del pueblo, sino en la agenda-setting de los medios. “Son ellos los que transforman la manera de hacer política” y no la participación de la gente, afirma Sartori. Así se está transformando no solo el propio ser humano y su capacidad cognoscitiva sino también la soberanía que él mismo cedió al pueblo tras siglos de guerras.

Giovanni Sartori nació en Florencia en 1924. Es licenciado en Ciencias sociales por la universidad de la misma ciudad, y aunque dedicó sus primeros años de docencia a la filosofía, centró luego sus estudios en los medios de comunicación. Ejerció como profesor en las universidades de Harvard, Yale o Columbia y recibió el premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales en 2005. Es conocido por sus ensayos controvertidos, tildados a veces de apocalípticos, pero que tienen una gran repercusión social y a mi gusto mucho de ciertos. Esta es pues quizás la mejor obra que he leído sobre el periodismo y su evolución. El más brillante trabajo sobre la capacidad que tienen los medios de marcar la vida del hombre. Ya no es pues él quien marca la vida de los medios, es decir quien los tiene a su servicio, sino más bien parece que nos encaminamos a una senda incierta en la que los medios –como soporte en sí– tienen ente propio y son capaces de marcarnos a nosotros, de dirigir nuestros designios.

EL PERIODISMO VIGENTE DESDE 1906

Rafael Mainar escribió este manual de periodismo en 1906. Hoy, un siglo después, conserva toda su vigencia y señala lo poco que han cambiado los pilares fundamentales de este oficio hasta el extremo de que, siendo -hasta esta publicación- un libro sólo accesible para bibliófilos, es difícil toparse con un estudio sobre periodismo español que no haga referencia a esta obra. En el arte del periodista Mainar sienta las bases de lo que hoy denominaríamos prensa moderna casi con dotes premonitorias y, al mismo tiempo, capta con sentido crítico los usos políticos e intelectuales del momento. Desde la confección a la redacción, pasando por la actitud y la estructura, el autor nos ofrece, con una prosa precisa y directa, las claves del oficio de periodista de ayer, de hoy y del futuro. “Para hacer rubio al moreno hay tinturas; pero no las hay para hacer periodista al que no lo es. El periodista tiene vocación o no la tiene. Y si no la tiene, no hay carrera que se la dé”.

El periodista ha de curtirse en el oficio, y ha de morir en él pensando que aún no lo sabe todo, pues su arma de combate es la información, y ésta es incesante, él la ha de saber buscar para contarla. La información ha de basarse en la actualidad; si lo que se publica no es actual, los periódicos olerán como las flores muertas. La actualidad existe siempre. Y si no se advierte en la superficie, hay que buscarla en el fondo.

Nada más adentrarse en este oficio, muchos periodistas caen en la tentación de creer que ya lo saben todo, y son vencidos por el espejismo de la sapiencia absoluta. Por eso se encierran en las redacciones "a decirle cosas al Gobierno y a dirigir la opinión, tarea mucho más cómoda que la de registrar los latidos de esa misma opinión y recoger del natural los antecedentes que han de documentar la labor de comento y la apreciación".

La sublimación de esa actitud sustenta los periódicos personalistas, "o sea, los hechos con el propósito de pasar el fundador a la Historia o de influir en ella". En otros países apenas existen, pero en España perviven..., de igual modo que perviven los periódicos independientes. "El periódico independiente es hijo legítimo de la industria de periódicos; el periódico independiente -y todo, hasta la independencia, es relativo- no ha podido existir hasta que la hoja impresa no ha tenido que ser pensada para el público y con el público".

Todas éstas, tanto las subrayadas entre comillas como aquellas que resumen lo que hemos leído, son frases que se escribieron y se publicaron hace poco más de un siglo, en 1906, y son debidas a la pluma de Rafael Mainar, un periodista zaragozano que hizo su vida profesional en Barcelona y que publicó este manual sin saber que hoy se leería como una adivinación crítica de lo que se sigue haciendo con el oficio.

Juan Luis Cebrián dice en el prólogo que Mainar nos muestra en este libro rescatado por Destino "lo poco que ha evolucionado, en tantos aspectos, el periodismo escrito en el transcurso de los cien años y la capacidad premonitoria del autor".

Mainar, en efecto, se adelanta, entre otras cosas, a sugerir la aparición de la radio (el periódico fonógrafo), a concretar la idea de la importancia de la administración en el éxito y la independencia de los diarios..., e incluso se adelanta a la utopía de la felicidad, sin duda aún no conquistada, que daría al traste con la esencia misma de lo que ha de publicarse en los periódicos. El epitafio de la prensa, cuando ya no haya dramas que contar, ni adelantos que propagar, sería señalado así, según Mainar, por el último habitante de una redacción: "Para dedicarse a la felicidad de vivir deja de pertenecer a la redacción de este periódico don Fulano de Tal, que era su único redactor".

Para Mainar, el periodismo debía ejercerse con vigor, los textos deben ser cortos y los periodistas ágiles y vivos... El objetivo, el público, y la materia prima, lo que le pasa al público... Como dijo el italiano Eugenio Scalfari, fundador de La Repubblica, muchos años después ante un grupo de alumnos de la Escuela de Periodismo de EL PAÍS: "Periodista es gente que le dice a la gente lo que le pasa a la gente...".

Un periódico capaz de pensarse como una empresa, "al que se puede motejar llamándole industrial", es "el único, el único, que puede llegar a ser el periódico ideal: 'la Historia que pasa'... ¿Y cómo se llega a hacer el periódico ideal?". Mediante la exactitud de las informaciones, su rapidez, su abundancia, las excelencias de la presentación, la serenidad del juicio. ¡Negocio!... ¡Negocio!... se dice despectivamente, y no hay razón. ¿Negocio? Sea en buena hora, porque para hacerlo hay que hacer periódico".

El libro está lleno de joyas antiguas y modernas... Mainar explica cómo ahorrar en el franqueo y en las llamadas telefónicas, relata hechos que demuestran para su tiempo que la inmediatez es la esencia del éxito en la transmisión de informaciones, incluso nos explica las virtudes de la mojadora en el trabajo de talleres... Tan lejos en el tiempo nos alerta contra el abuso de la expresión sacerdocio para definir los sacrificios a los que obliga nuestro oficio..., y muestra en pocas palabras (el libro es sintético, todo lo dice Mainar en pocas palabras) lo que para él es un periodista hecho y derecho: "...He aquí dónde y en qué se demuestra si se es o no periodista: evidenciando actividad, ingenio y perspicacia, cualidades que no dan los cursos de una carrera, suponiendo que la de periodista pudiera cursarse y hasta que fuese tal carrera".

No tiene precio la reproducción del cuento de Mark Twain en el que hay dos joyas que sin duda viene bien clavar en las chinchetas de nuestras redacciones: "Catorce años hace que soy periodista y jamás había oído que se necesitase saber de algo para escribir en un periódico". "¿Quién da cuenta de los libros? Gentes que jamás hicieron uno ¿Quién hace los artículos financieros? Individuos que poseen las mejores razones para no entender nada del asunto, ni importarles. ¿Quién escribe recomendando la temperancia y clamando contra el whisky? Bribones que ni un minuto dejan de apestar a aguardiente...".

Una joya final, que el cronista del siglo XIX Fernaflor le
presta a Mainar: "Sed amenos y seréis leídos".


No imagino a ningún periodista de hoy que no adquiera enseguida curiosidad por saber qué se decía de él ya en 1906. Rafael Mainar escribió este manual de periodismo en 1906. Hoy, un siglo después, conserva toda su vigencia y señala lo poco que han cambiado los pilares fundamentales de este oficio, hasta el extremo de que, siendo –hasta esta publicación- un libro sólo accesible para bibliófilos, es difícil encontrar un estudio sobre el periodismo español que no haga referencia a esta obra. En El arte del periodista Mainar sienta las bases de lo que hoy denominaríamos prensa moderna, con dotes casi premonitorias y, al mismo tiempo, capta con sentido crítico los usos políticos e intelectuales del momento. Desde la confección a la redacción, pasando por la actitud y la estructura, el autor nos ofrece, con una prosa precisa y directa, las claves del oficio de periodista de ayer, de hoy y del futuro.

LA CONDOLIERE DEL PERIODISMO

Personalidades de la política y militares pasan revista a sus vidas en
Entrevista con la Historia, donde Oriana Fallaci pinta la convulsa década de
los 60 con esa pluma que le ha granjeado ser una reconocida periodista
internacional.

Entrevista con la Historia, escrita en 1974 es el libro cúlmen de la italiana Oriana Fallaci. En ella ha conseguido reunir a las personas más relevantes de la convulsa década de los 60. Nos ofrece un libro bien tratado, donde cada entrevista va precedida de una introducción que explica cómo y por qué se ha llevado a cabo. Con él ha innovado en esta especializada rama del periodismo dando a veces otra vuelta de tuerca –como diría Cortazar– y buscando ángulos de información que muestran caras desconocidas de personajes como Kissinger, impulsor de la guerra de Vietnam, Indira Gandhi, hija del pacifista indú, o Yaser Arafat, el fallecido líder de la Organización Liberal Palestina.

Con un estilo fuerte e intenso, Entrevista con la Historia desbroza sus líneas con espíritu rebelde, quizás partidista y poco objetivo para el género que trata. La opinión de Fallaci sobre algunos personajes llega a salirse de la imparcialidad y ronda temas tan escabrosos como la supuesta homosexualidad de Arafat. Es muy directa, verdaderamente intuitiva y con cada una de las entrevistas va dando muestra de su valor. No deja de preguntar aquello que nadie se atreve. A Kissinger por ejemplo, al comenzar la entrevista le comentó “hablemos de la guerra...”. Ningún político, militar o alto cargo se ha negado a verla –salvo Fidel Castro– lo que deja bien latente su carisma y valía como profesional de los medios. Lo malo es que a veces ocurre por el miedo a su lengua viperina y a la repercusión social de sus opiniones, más que por su capacidad profesional –hoy en día incuestionable–

Entrevista con la Historia sirve para mirar a través de una ventana al pasado que muchas veces sigue abierta: "En cada capital europea existen oficinas de los llamados movimientos de liberación y ustedes saben muy bien que no se trata de oficinas inocuas. Pero no hacen nada contra ellas. Se arrepentirán. Gracias a la inercia de ustedes y a su condescendencia, el terrorismo se multiplicará y también ustedes lo pagarán". Golda Meir ex-primera ministra de Israel antes de la Intifada.

Oriana Fallaci es pues la periodista más importante de todos los tiempos, lo que le ha hecho ganarse amigos, pero también enemigos. Su figura con el paso del tiempo, parece convertirse en un circo que con cada representación no hace más que alimentar la polémica y la controversia. Aún así la inmensa calidad de sus trabajos es indiscutible. Fallaci nació en Florencia en 1929. Es una renombrada feminista, aventurera que campa a sus anchas en terreno antes vedado a las mujeres. Repudia las nuevas tecnologías y sigue escribiendo en su antigua máquina de mecanografía, lo que choca frontalmente con el espíritu de inmediatez del periodismo globalizado.

Hoy es una de las columnistas más seguidas del mundo y en sus líneas reivindica la crudeza del islamismo –lo cual le ha conllevado serios problemas con las autoridades musulmanas–, pero también se ha elevado estandarte de libertades, en defensora acérrima del liberalismo, lo que la convierte en la “Condoliere” del periodismo actual.

lunes, 5 de febrero de 2007

ESPAÑA Y SU HIMNO SON PROPIEDAD DE TODOS

El pasado sábado Madrid acogió la manifestación más sentida de todas cuantas haya vivido en estos convulsos tiempos políticos. A las 5 de la tarde, 181.200 personas según la Delegación del Gobierno y 1,5 millones según la Comunidad –sigue habiendo poco acuerdo en cifras estadísticas– colmaron la plaza de Colón, hasta la Puerta de Alcalá. Se oyó la voz del pueblo, el sentir quejumbroso de una nación que protesta contra el diálogo con terroristas, pero algo cambió esta vez, allí estaba a una muchedumbre cansada ya, harta de aguantar a un gobierno que en teoría debe representar a su pueblo, pero que desoye a la mitad de los españoles.

El sábado oímos a muchas víctimas en el comunicado. Frases de dolor nos unían a todos. Teresa Jiménez Becerril, hermana del concejal sevillano del PP Alberto Jiménez Becerril, asesinado por ETA junto a su mujer en 1998, aseguró que esta legislatura "pasará a la historia como la del Gobierno de España que más ha despreciado a las víctimas del terrorismo". Mikel Buesa, Presidente del Foro de Ermua, tuvo también palabras para el Ejecutivo. Intervino junto con, Alcaraz de la AVT y una representante del colectivo de inmigrantes ecuatorianos que dio una lección de civismo y democracia a todos los presentes con unas ideas muy medidas, pero llenas de verdades irreprochables que duelen a algunos más que otros.

Tras la lectura del comunicado resonó en todo Madrid el himno de España, miles, quizás cientos de miles de banderas de nuestra nación ondeaban en una tarde poco apacible, que no impidió que todos sintiéramos, ahora más que nunca, aquellos acordes. Fue el momento más emotivo por ser esta, una etapa de la España abandonada, de la ruptura, de las autonomías en contra de la nación. Se me erizaron hasta las ideas al ver todo lo contrario de aquello que asegura el señor Rodríguez y es que no estamos solos en nuestro amor por la patria.

Esta mañana he leído los periódicos y visto cómo López Garrido, haciendo uso de la falacia dialéctica del PSOE, aseguró que “El PP hace un uso sectario de los símbolos de todos”. Señor Garrido, si es tan mío como suyo, espero poder oírlo cuando quiera, de hecho lo voy a poner como tono en las llamadas de mi móvil y me voy a comprar unas cuantas telitas de rojo y gualda, a ver si así entendemos qué significa DE TODOS y nos olvidamos de presumir, bajo la coacción demagógica, de ser más papistas que el Papa. Que no vean mis ojos el día en que llevar mi bandera o sentir el himno de mi España sea motivo de queja por parte de aquellos que la representan, pues eso es ya el colmo de la dictadura socialista a la que nos quieren llevar.