martes, 29 de mayo de 2007

OTERO NOVAS, POLÍTICO AGORISTA

El que fuera ex ministro de la Presidencia y de Educación, y actual presidente del Instituto de Estudios de la Democracia de la Universidad CEU San Pablo, José Manuel Otero Novas, presentó el 6 de mayo en la Universidad CEU San Pablo, su obra más reciente, ‘El retorno de los césares’.

Un libro y un autor meramente vinculados al mundo de la política, de la teoría de lo público, sus ámbitos, su filosofía, su historia y que propone una acertada tésis sobre la evolución histórica de las sociedades. Basándose en la teoría cíclica de los acontecimientos históricos y por ende viendo a la humanidad como un vaivén entre evoluciones positivas y negativas, postula que el hombre se encuentra en un permanente círculo, que cada vez se abre más al progreso pero que, meramente es eso, un ciclo cerrado de posturas que fluctúa en el tiempo entre la moralidad recta y profunda y los tiempos de crisis.

Así pues, el autor parte de la evolución y revolución de variables como belicismo-pacifismo, localismo-universalismo o racionalismo-irracionalismo, entre otras, para mostrar cómo el hoy que ahora nos parece lo mejor, será sustituido por posteriores reflujos y sucesivos vaivenes, que volverán al punto de partida. Su autor razona, entre otras múltiples cuestiones, cómo desde la colonización romana, España ha seguido los ciclos generales de Occidente. Además de examinar diversos factores indicativos que advierten que estamos en la parte final de la fase apolínea iniciada en 1945, y otros que anticipan la siguiente etapa dionisíaca en América y en Europa, Otero Novas señala que este próximo cambio de ciclo que se nos avecina, será positivo, ya que permitirá que se eclipsen los defectos que llegan a generarse con la etapa que se agota y renazcan otras tendencias positivas.A modo de conclusión, el autor reflexiona sobre las corrientes nietzscheana, marxista y fascista, que han quedado truncadas y representadas en la última Centuria.

Con ello no se queda pues Otero Novas en un simple teórico de postulados, sino que ofrece alternativas, soluciones a los problemas que su observación ha visto en la actualidad. Considera pues necesario, crear plataformas de formación de minorías coherentes y decididas que de momento parecerán resultar estériles, pero que pueden ser decisivas a la hora del tránsito a la etapa siguiente.

lunes, 28 de mayo de 2007

OTRA VEZ GANA EL NACIONALISMO

el Partido Popular de Rajoy ha sido el partido más votado en las elecciones locales, con el 100% de los votos escrutado. Obtuvo el apoyo de 7.914.084siete millones novecientos mil y pico españoles, lo que supone una ventaja de 155.991 papeletas sobre el PSOE, que obtiene siete millones setecientos mil y pico sufragios. Sin embargo, los socialistas logran 24.026 concejales frente a los 23.347 del PP.

Así pues y tras un empate tan técnico y previsible, ¿quién ha ganado las elecciones?.

fuente gráfica: el mundo.es

Sin duda alguna y de nuevo gracias a la política desmembradora del señor Rodríguez, triunfa el nacionalismo. En una España en la que la derecha necesita de la mayoría absoluta para gobernar y en la que la izquierda, tan sólo puede hacerlo apoyándose en los votos nacionalistas, ganan aquellos que ejercen de partido bisagra. Esta vez, la excelencia de este malogrado apodo dentro del sistema democrático nacional se lo ha llevado Nafarroa-Bai y lo más chirriante de todo es que su representación debería estar únicamente vinculada al territorio vasco y no allí donde ha dado la sorpresa, Navarra.

Ahí no queda la cosa y es que de nuevo el PSOE ha dado pie a los terroristas para entrar en las instituciones vascas bajo el seudónimo de ANV. El partido que representa a la izquierda abertzale de Otegi y a quién éste apoya públicamente sin que Mariano Fdez Bermejo haga nada por evitarlo, logró 95.000 votos y 437 concejales en las elecciones municipales de mayo. Además, ha sido la formación más votada en 40 municipios del País Vasco y Navarra, y en 25 de esas localidades ha logrado la mayoría absoluta. ANV recibirá 110.901 € por sus 437 ediles y 50.000 € más en concepto de ayuda por voto, lo que permitirá a la banda terrorista ETA seguir sus extorsiones, rearmarse, montar de nuevo su directiva y volver a matar a ciudadanos de este país con el dinero que ellos mismos tributan al Estado. Un Estado que por primera vez y sin precedentes en su breve historia, les da la espalda.

La tercera fuerza más votada a nivel nacional ha sido Convergencia y Unión, CiU lo que la hace clave para decidir el designio de Cataluña y claro está, obviar la exclusión de la formación popular, como marcara con la firma simbólica ante notario meses atrás. Así que antes de las elecciones el baremo de gobierno en la región catalana, estaba en conseguir votos decisivos para pactar unos y un todo o nada de mayoría absoluta, para el marginado PP. ¡Vaya lección de democracia representativa e igualitaria!.

REPRESENTACIÓN QUEBRADA

Todos estos preocupantes casos, que el tiempo político mandará al olvido en pocos meses, ante la atónita mirada de quienes aún creemos en una España basada en la Constitución del 78, son extrapolables por desgracia al ámbito nacional y por ende a las próximas elecciones generales. Allá habrá algunos que con conseguir mayoría y coalición, tendrán capacidad de gobierno, otros tendrán que buscar la mayoría que les deje gobernar en solitario o morir en el intento. Pues la exclusión política y democrática de la derecha es ya un hecho, como también lo es y desde hace tiempo, el abandono real de la representación ciudadana en las instituciones. Ellas son de todos, somos todos y cada día veo que se alejan más del pueblo y el pueblo se interesa menos por ellas. Los políticos quisieron y pidieron voto masivo y el escrutinio ha dado cuatro puntos menos a este ejercicio básico de derecho.

De nuevo España suspende, se desmorona, se quiebra y la gente se preocupa menos por ello. De nuevo las instituciones se separan del pueblo, de nuevo los políticos pierden el interés por los ciudadanos y buscan más el suyo. Todo apunta a que un cambio es necesario, espero que la opinión pública sepa hacerlo llegar a la calle y esta empiece a ejercer sus obligaciones inalienables.

jueves, 24 de mayo de 2007

EL CIEGO Y EL CREATIVO

DESCONOZCO EL AUTOR
Dicen que una vez, había un ciego sentado en la vereda, con una gorra a sus pies y un pedazo de madera que, escrito con tiza blanca decía: "por favor, ayúdeme, soy ciego".

Un publicitario que pasaba frente a él se detuvo y observó unas pocas monedas en la gorrra.Sin pedirle permiso cogió el cartel, le dio la vuelta, cogió una tiza y escribió otro anuncio. Volvió a poner el pedazo de madera sobre los pies del ciego y se fue.

Por la tarde, el creativo volvió a pasar frente al ciego que pedía limosna, y observó que su gorra estaba llena de billetes y monedas. El ciego, que había reconocido sus pasos, le preguntó si había sido él quien reescribió su cartel, y sobre todo, qué había puesto.El publicista le contestó: "nada que no sea tan cierto como tu anuncio, pero con otras palabras".Sonrió y siguió su camino.El ciego nunca lo supo, pero su nuevo cartel decía:

"HOY ES PRIMAVERA, Y NO PUEDO VERLA".

jueves, 17 de mayo de 2007

LAS ELECCIONES MENOS REPRESENTATIVAS DE LA DEMOCRACIA

Actuaciones del grupo socialista como la que permite los paseos de De Juana por tierras vascongadas, o el abandono de las víctimas del terrorismo, el Pacto del Tinell de 2003, o la renuncia a cualquier pacto con los populares en las elecciones catalanas en el 2007 mediante firma notarial, son los únicos argumentos objetivos que inclinan la balanza de la ruptura hacia las izquierdas españolas.

En un momento en que parece que los políticos se tiran los trastos a la cabeza más que nunca en nuestra democracia y se acusan de ser los culpables de tanta ruptura, el pasado es la mejor ventana del futuro. Mirando atrás, no puedo más que ver cómo los socialistas han ido con el tiempo echando al Partido Popular de la escena política de forma intencionada y con un tempo marcado y bien definido. El siguiente paso será conseguir la derrota de la democracia a favor del nacionalismo más radical en tierras vascuences, en boca de socialistas se llamará triunfo de la política frente a la pistola. Al final ganarán de todas formas quienes la usan. Pero ésto llegará después de las elecciones, (vaya a ser que salga mal).

Toda esta histórica confrontación no hace más que agrandar la división entre la izquierda y populares respecto al estado de la nación y sus interrogantes más trascendentales. El problema recae como una losa, encima de una población harta de no estar representada en las instituciones y que ve cómo los políticos reflejan poco sus intereses y necesidades. Así mientras unos optan por una ideología de renovación, basada en el federalismo alemán que dio pie a las comunidades autónomas del 78 y que busca otorgarles mayor autonomía descentralizando el poder gubernamental, otros buscan poner fin a casi 40 años de confrontación entre Nacionalismos Históricos y Estado, enmarcándolos con ello en unos límites básicos que debiera tener la Constitución española desde mucho tiempo atrás.

Nos acercamos a las elecciones municipales y regionales, plebiscito antecesor de las generales del año que viene y que servirá de baremo para las mismas. Y en vez de hablar de aquello que la agenda nacional reclama, o sea, de los problemas cercanos a la gente en sus ciudades, ando escribiendo en este blog, sobre temas referentes aún a la política nacional. Yo no ejerzo de agenda setting en la opinión pública, pero triste es que quienes marcan los designios del estado sí lo hagan en vez de escucharnos a nosotros. Me creo en mi derecho de exigir un marco juridico-político que obligue a delimitar los asuntos a tratar en las campañas políticas. Reclamo una clase política que anteponga las necesidades del ciudadano a sus propios intereses. Quiero que nos representen y que usen su dialéctica tan sólo en aquellos temas que han de hacerlo, dejando de lado aquellos que marcaron la transición española y que hoy nos han llevado a ser una potencia mundial. A ver si por fin conseguimos cierta estabilidad económica y social, nos olvidamos de esas rencillas que algunos quieren seguir aireando y decidimos entre todos darnos un cuerpo estatal que desvincule a los nacionalistas de los poderes centrales y los relegue a su lugar, el Senado, que es donde debieran estar.

Así y sólo así podremos algún día olvidarnos de debatir tan maña tontería que obviamos los electores por más que algunos se empeñen en querer marcarlo como agenda primordial para definir nuestro voto el próximo 27 de mayo.

miércoles, 9 de mayo de 2007

REQUIEM POR LA UNIVERSIDAD

Por Daniel Martín

Hace quince años, cualquier licenciado destacaba, por unos mínimos conocimientos, sobre la media de la sociedad. Actualmente, cualquier recién licenciado no difiere mucho de cualquier estudiante de 2º de Bachillerato: sus conocimientos son escasos, la expresión oral bastante pobre, y la escrita rayana en el analfabetismo. A medida que ha ido creciendo el número de universidades públicas y privadas, el profesorado ha ido perdiendo calidad, el alumnado actitud y aptitudes, y los planes se han ido haciendo más asequibles. Hoy en día cualquiera puede terminar una carrera. De modo que hoy una licenciatura es poco más que un trámite para entrar, de forma precaria, en el mercado laboral.

La cuestión es tan patética que hay grandes empresas que rechazan incluso entrevistar a licenciados en determinadas facultades de algunas universidades masificadas. Ser licenciado hoy no garantiza nada. Si antes terminar la carrera te introducía en una élite intelectual, hoy te coloca al mismo nivel que otros cientos de miles de personas que saben tan poco como tú. Las carreras no preparan para nada. Ni siquiera garantizan que sepas leer y escribir con corrección.

Una vez que el título de arquitectura había perdido también su dificultad, sólo quedaban unas pocas carreras con prestigio, de tal manera que las empresas se pegaban por sus titulados. Las ingenierías superiores mandan cada año al mercado a auténticos profesionales, con conocimientos amplios y hondos, y una capacidad asombrosa para aprender cualquier oficio o profesión que se les exija. Los ingenieros superiores son la auténtica élite intelectual de nuestro país. Tan sólo ellos pueden fardar de tener una titulación realmente universitaria.

Pero claro, destacar parece proscrito en esta democracia igualitaria, enemiga de la excelencia. El actual Gobierno, que lo es por mucho que no lo parezca, planea eliminar las diez titulaciones de ingeniería superior. Se igualarán, según el proyecto de Mercedes Cabrera, ministra de Educación, a las ingenierías técnicas, y pasarán de seis a cuatro años. A ver si así consiguen eliminar el abismo que separa a cualquier ingeniero superior de cualquier otro licenciado del panorama español.

El concepto de universidad no existe como tal, ni en España ni en la mayor parte de Europa. Con la excusa del plan de Bolonia para armonizar las titulaciones universitarias, se ha ido despojando de muchas materias a las distintas carreras, que así son unos cursillos de contenidos mínimos donde el estudiante apenas profundiza en ninguna materia. Hoy en día, el licenciado en Derecho no tiene por qué saber Derecho Romano o Derecho Natural, y el arquitecto no se pasa un año dibujando sin parar. Los estudiantes de Periodismo no saben redactar una noticia, y los de Políticas apenas saben hacer la ‘o’ con un canuto. A los de Psicología ni siquiera les suena el nombre de Carl Jung y a los de Historia de Arte hay que ayudarles a recordar a Giotto. Hemos idos vaciando las carreras para convertirlas en asequibles para cualquiera. Así, hoy en día la Universidad es una continuación del colegio. Que un estudiante haya estado 20 años en las aulas no significa absolutamente nada. Quizás sepa algo; probablemente sabrá muy poco.

Cuando llegó la Democracia a España, con 150 años de retraso, se pensó que había que igualar las posibilidades de los ciudadanos. Pero se confundieron muchos términos. Así, con la educación en general se creó un sistema de mínimos donde todos pudieran acabar sin que nadie pudiese sacar una cabeza al resto. Un concepto igualitario “por abajo” y enemigo de la excelencia. Con la Universidad en particular se decidió que todo el mundo pudiese ser universitario con independencia de sus aptitudes y actitud. Lo importante es sacar el título, aunque eso elimine el propio sentido elitista de la enseñanza universitaria. En lugar de crear una política que asegurase el acceso a la universidad de los mejores estudiantes con independencia de su origen social, se optó por la política de crear universitarios en serie, aunque eso supusiese eliminar el conocimiento. Así, hasta los universitarios son hoy corderitos escasamente críticos con el poder.

Y así fueron naciendo universidades en todas las provincias, con el lógico declive de la calidad del profesorado y con la imperiosa necesidad de adaptar los planes para que los hijos de la LOGSE no fracasaran en el trámite de la enseñanza superior. En lugar de crear una universidad para los mejores, se creó una universidad para todos. Adiós a la élite intelectual, muerte a la excelencia académica y humana. Progresía en estado puro para una sociedad más igualitaria, mucho menos justa. Porque no hay nada menos justo que impedir a los mejores llegar más arriba que los mediocres. Así, con tantas facultades, tanta ignorancia en las aulas y en los estrados, se perpetúa el sistema en el que sólo triunfen los que tienen contactos o dinero. Esta universidad capaz de prescindir hasta de los ingenieros, en lugar de igualar, amplía e institucionaliza las diferencias sociales. Hoy un alumno brillante no es mucho mejor que un alumno normal. Los dos serán licenciados, los dos sabrán bastante poco.