miércoles, 12 de diciembre de 2007

LA CULPABILIDAD ENDÉMICA DEL OCCIDENTALISMO

Por Jaime de Ramón Vigueras
Desde que tengo uso de razón he escuchado muchas veces una respuesta a esa pregunta y en la mayoría de los casos ésta ha sido mayoritaria hacia el “Sí”.

Culpar a Occidente de todos los males es tan antiguo como la civilización occidental, desde los tiempos del imperio Romano, Occidente ha tenido una supremacía sobre el resto de civilizaciones y esto creó complejos, odios, envidias.

Desde el comunismo del este de Europa, China, Cuba o Corea del Norte al mundo Islámico, la inferior calidad de vida que estas civilizaciones han dado a sus habitantes, con respecto a la que tenemos en Occidente, es en mi opinión el origen de las confrontaciones entre civilizaciones.

Los occidentales siempre hemos ido un paso por delante o varios en algunos casos, hemos sido pioneros, descubridores, investigadores, hemos formulado teoremas o leyes físicas.

El odio que hoy en día sufrimos viene desde fundamentos injustificados y llenos de resentimiento, la izquierda comunista que tan bien vive en este mundo occidental, (recuerdo haberme cruzado con una famosas artista española defensora de las ideas comunistas, gastando en la Milla de oro de Madrid ¡Vaya cinismo!), sigue con resentimiento alimentando ideas contra Occidente como las promulgadas por los islamistas, dando a entender que los atentados suicidas se los ha buscado Occidente.

Todo esto viene desde el momento en que quedó demostrado que el único sistema válido para el bienestar y la prosperidad de la sociedad era el capitalismo y no el comunismo que tanto daño ha hecho a sus países. El resentimiento lleva a un odio tal, que hoy en día siguen torpedeando desde dentro un sistema en el que tan bien viven, (habría que ver a estos intelectuales en Cuba).

Desde el momento en que la izquierda se apodera de la razón moral de las cosas, sus ideas, sus quejas y demás razonamientos parecen ser más escuchados, más tenidos en cuenta, cuando deberían ser menos valorados que los del mundo Occidental que ha traído tanto bienestar a la gente. Por esta razón la respuesta más oída a si Occidente tiene la culpa es sí, porque la izquierda se ha apoderado de la palabra y su ¿intelecto? se supone mayor que el del resto.

Obviamente Occidente no tiene la culpa de nada, el mundo es como una carrera, hay un ganador y todos los demás pierden, nosotros hemos sido simplemente mejores que los demás y éstos en vez de aprender cultivan el odio hacia nosotros apoyados por los hipócritas que viven entre nosotros, los “ocupas de Occidente”.

Demonizar a Occidente como se hace en todo el mundo es una excusa para no tener que rendir cuentas ante sus habitantes de por qué les han llevado a la pobreza, por qué su grado de bienestar es tan mísero y esto si que se le da bien al Islam (apoyados en un libro como el Corán, que enaltece la supremacía del Islam y la inferioridad de los demás), decir que Occidente tiene la culpa de su infelicidad, quememos pues sus banderas, ataquémosles y en el fondo lo que hacen es manipular a unos analfabetos que por su insatisfactorio modo de vida no tienen absolutamente nada que perder.

Y esta es la gran diferencia, Occidente tiene la culpa de que nosotros tengamos algo que perder, (familia, trabajo, sueños…) y el resto de sistemas han creado habitantes sin nada que perder, por tanto la culpa es de los demás y no de Occidente, pero quedas tan progre diciendo que Occidente es el demonio, en fin...

jueves, 6 de diciembre de 2007

¿CÓMO CREER EN LA JUSTCIA?

En los albores de la humanidad el único código que regía el comportamiento social era la ley de la supervivencia. El código de Talión creyó en el ojo por ojo. La civilización llega al mundo sin embargo cuando los romanos apostaron por el derecho y sentaron cátedra al prestar las bases de lo que hoy entendemos por justicia. Años, miles de años lleva en nuestra sociedad ese galante que con sustanciales cambios pero igual filosofía, nos hace libres e iguales ante la sociedad. En España hoy no podemos esperar lo mismo.

Alexis de Tocqueville en su libro sobre la democracia americana, vio un modelo de justicia capaz de acercarse a la plena igualdad de aquellos individuos que representaba y sabiamente exportó dicho modelo a una Europa que empezaba a sentirse liberal y democrática. 200 años después no estoy tan seguro de que en España vivamos hoy bajo su manto. (Pregunten a vascos y catalanes, a lo mejor se sorprenden...).

La lucha por el poder constitucional, la renovación del CGPJ y la ruptura del pacto por la justicia son tan sólo algunas de las imágenes que la ingerencia política deja en un derecho cada vez más corrompido y menos independiente. El resultado: que un sanguinario terrorista que debiera andar entre rejas ha podido matar a dos guardias civiles libres e inocentes. Asier Bengoa, junto a Saioa Sánchez cercenaron las vidas de Raúl Centeno y Fernando Trapero, a pesar de que la justicia española tuvo en sus manos evitar que Bengoa andara libre. El año pasado fue condenado en España a 7 años y seis meses de prisión por un delito de colaboración con banda armada. Diez días antes de que se hiciera pública la sentencia, el etarra obtuvo libertad provisional al haber cumplido ya la mitad de la pena que se le iba a imponer. Desde entonces se encontraba huido en el país galo.

¿Qué diría Tocqueville si estudiase hoy la justicia y política españolas?, me pregunto a dónde llegaría el grito del César romano si viera que ese derecho que tanto bien hizo al mundo civilizado, hoy no es más efectivo, sino más bien menos. ¿Qué diría Talión en cuanto a qué pena aplicar?. Y más aún, ¿qué consuelo, qué esperanza ofrecemos a las familias de los asesinados?. La justicia ha vuelto a fallar al pueblo más peripatética que nunca; y no nos cabe más que esperar que aquel marco jurídico que nos dimos corrompa la fe que en él tenían sus ciudadanos. Es hoy menos efectivo que nunca y los jueces menos independientes ante la batalla política que se libra.
La estatua de la balanza tiene los ojos vendados, pero aún puede oír el eco de disparos y no es tonta, sabe que alguien le ha colocado un peso a su romana y que el equilibrio por el que lucha se tiñe ya de sangre inocente.

Toquemos Requiem por los inocentes y sus allegados